CORPUS DIALECTAL DE EXTREMADURA

MADROÑERA EN LOS ESTUDIOS DIALECTALES

 José Antonio González Salgado

    Madroñera es uno de los pueblos extremeños más investigados desde el punto de vista dialectal. Fue seleccionado como núcleo de encuesta para el Atlas Lingüístico de la Península Ibérica (ALPI), Aurelio Espinosa lo incluyó en su trabajo sobre arcaísmos dialectales y, en los últimos tiempos, ha sido objeto de investigación monográfica por parte de Pilar Montero Curiel (en una descripción completa de las peculiaridades dialectales y en un vocabulario) y es uno de los enclaves de mi Cartografía lingüística de Extremadura (Cc 602). Además, en multitud de monografías regionales e hispánicas se menciona Madroñera por sus peculiaridades lingüísticas y por la vitalidad con que conserva –en comparación con otras localidades– ciertos rasgos.

    Como acertadamente apunta Pilar Montero Curiel, “el habla de Madroñera ha conservado en estado latente acepciones léxicas y rasgos fonéticos del romance medieval y del español clásico. Junto con las manifestaciones del lenguaje oral fosilizado en romances, canciones, coplas, rezos y frases proverbiales, la encuesta directa y la conversación libre han permitido obtener restos de una tradición lingüística que, en los umbrales del siglo XXI, convierte el habla de Madroñera en una modalidad dialectal rica en arcaísmos” (El habla de Madroñera, pág. 173).

    La conservación –ahora en decadencia– de ciertos rasgos fonéticos, como las antiguas consonantes sonoras medievales o el cierre de la vocal final, confieren al habla de Madroñera una identidad propia que contrasta con el habla conservada en los pueblos de los alrededores.

    Sin embargo, si comparamos las muestras orales que presentamos en nuestro corpus con las transcripciones fonéticas que realizó Aurelio Espinosa en su encuesta de 1931 para el ALPI, observaremos que el panorama ha cambiado sustancialmente. Hoy, algunos de los rasgos documentados en el cuaderno correspondiente a Madroñera de la investigación del ALPI, –hecho público generosamente por David Heap (http://www.alpi.ca)–, o se encuentran en un retroceso imparable o han desaparecido. El cierre de las vocales finales, sistemático en 1931, es hoy mucho menos frecuente; la palatalización de la n- inicial (ñu ‘nudo’) está prácticamente extinguida, la aspiración de F- inicial latina no presenta la misma vitalidad, el pretérito perfecto fuerte de tipo leonés (antenochi vinon loh mozu) es ahora muy residual... No obstante, frente a estos fenómenos, existen otros que sí parecen conservarse en la misma medida que en el primer tercio del siglo XX, como la distinción entre palatal lateral y palatal central (gallina / rayu-rayo), la aspiración de consonantes en posición implosiva (sacrihtán), la pronunciación aspirada de la fricativa velar sorda (caha ‘caja’) o la pronunciación lateral de la -r final (rezal, lloral, segaol, ahogalsi, refalal ‘resbalar’, etc.), e incluso algún fenómeno que parece tener actualmente más extensión que la que muestra el ALPI, como la neutralización de l y r implosivas a favor del sonido [r]: en el ALPI, junto a cormena ‘colmena’, cormená ‘colmenar’ y arcayata ‘alcayata’ aparecen pulsu, nalga, balsa, pulga, colcha, calbu ‘calvo’, caldu, dulci, bilbaína, almadreña, calzal ‘calzar’ y silbal.

    Dos fenómenos fonéticos que actualmente presentan una aparición muy esporádica eran ya considerados arcaicos en 1931, a juzgar por el contenido del cuaderno trascrito por Espinosa: la conservación de las antiguas sonoras castellanas y la vocalización del primer elemento del grupo -dr-. Junto a la respuesta rezal, ofrecida por la informante de Madroñera, Espinosa anotó “redal no lo dice nadie ya”; al lado de la respuesta pereza, Espinosa escribió “pereda antiguo”; en la respuesta lazu, el encuestador escribe “no recuerda ladu”; en la respuesta a la pregunta 206 anota “música, recuerda muzica” y en la 353 “bedinu antiguamente”; y, además, no faltan los dobletes que dan a entender que ya en aquella época la sonorización retrocedía: cereza-cereda o aceiti-adeiti.

    Algo similar ocurre con la transcripción del grupo -dr-: mairoñera y mairoñeru aparecen en el cuestionario de Espinosa junto a cuadrau (con la anotación de que cuairau lo dice “gente vieja”), piedra (junto a la forma pieira que “también recuerda” la informante), padri (para ‘madre’ sí se recoge mairi), ladroni ‘ladrones’, etc.

    En el siguiente cuadro presentamos los principales rasgos del habla de Madroñera y la vitalidad que en la actualidad manifiestan:

FENÓMENO VITALIDAD

Cierre de la vocal final, en especial de la -o>[u]. El cierre de la vocal -e>[i] no es frecuente

Sólo las generaciones de mayor edad

Diptongaciones irregulares y vacilaciones en el vocalismo átono

Frecuentes en ancianos y generación media sin cultura

Aspiración de F- inicial latina

Frecuente en ancianos y, en algún caso,  en generaciones intermedias

Aspiración de /x/ castellana

Sistemática en todas las generaciones y niveles socioculturales

Aspiración de -s y otras consonantes implosivas

Sistemática en todos los hablantes

Ausencia de marca de plural y, en algún caso, aspiración de -s final. La -s final se conserva, a veces, cuando la palabra siguiente comienza por vocal.

Todos los hablantes

En posición final absoluta en ocasiones se pronuncia una -s muy relajada

Poco frecuente, aunque en determinados hablantes es una marca distintiva

Conservación de la distinción entre [?] y [y]. Ausencia de yeísmo

Todos los hablantes, aunque entre los jóvenes hay casos frecuentes de confusión

Neutralización de /l/ y /r/ implosivas: igualación en [r] y, en menor medida, en [l]

Hablantes de mayor edad y de otras generaciones con poca formación

Palatalización de /l-/ y /n-/ iniciales

Prácticamente extinguida

Grupos iniciales PL-, CL- y FL- con rotacismo del segundo elemento

Prácticamente extinguida incluso entre los hablantes de más edad

Vocalización de -d- en el grupo -dr-

Prácticamente extinguida. En los años 30 del siglo XX ya estaba en decadencia

Conservación de consonantes sonoras del español medieval

Solo quedan restos lexicalizados de [d] en los hablantes más mayores; en ningún caso se conserva la [z]

Pérdida de -d- intervocálica

Muy frecuente en todas las generaciones y en todos los niveles socioculturales

Arcaísmos pronominales (velahí, velaquí...)

Frecuentes en todas las generaciones

Dativo ético para referirse a los hijos

Muy frecuente entre las mujeres de cualquier edad

Uso de “genitivo partitivo”

Raro incluso entre los ancianos

Laísmo, leísmo, loísmo

Panorama muy confuso en todas las generaciones

Diminutivo -INO

Muy frecuente

Vulgarismo habemos por hemos

Frecuente, en especial entre los ancianos

Asimilación de la desinencia de 1.ª persona del presente de indicativo a la de 2.ª persona en los verbos incoativos

Frecuente entre los mayores; infrecuente entre el resto

Desinencias -ai, -ei, -i en el imperativo

Raro ya incluso entre las personas ancianas

Pretérito perfecto fuerte

Prácticamente extinguido

Colocación vulgar de los pronombres (me se, te se)

Muy frecuente en todas las generaciones de escasa cultura

Tío y tía + nombre de pila o apodo

Muy frecuente en todas las generaciones

Alargamiento de la sílaba final en frases interrogativas y afirmativas

Frecuente

 

© José Antonio González Salgado, 2005-2006

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