CARTOGRAFÍA LINGÜÍSTICA DE EXTREMADURA |
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Red de puntos |
SELECCIÓN DE LA RED DE PUNTOS
No existe un criterio de aplicación
matemática para seleccionar puntos de encuesta. A priori, cualquier localidad de un
territorio determinado puede ser objeto de investigación. Pero estudiar todas las
comunidades lingüísticas de una región extensa es prácticamente imposible, además de
innecesario[1]. Los atlas pretenden ofrecer una visión general de los
fenómenos lingüísticos y de los aspectos etnográficos de grandes áreas (países,
comunidades o provincias). La realización de encuestas en todos los núcleos posibles de
una región no sólo multiplicaría el material, complicando o imposibilitando la
cartografía, sino que, además, en el momento de delimitar isoglosas, nos encontraríamos
con que lo recopilado se podría haber generalizado con una red menos tupida. Algunos investigadores han tratado de
sintetizar la elección de localidades según distintos criterios. Montes Giraldo
establece los siguientes factores[2]: a) Que las localidades estén más o
menos uniformemente distribuidas en todo el territorio. b) Que la localidad sea lo
suficientemente antigua para que tenga una tradición lingüística común. c) Que tenga un mínimo de autonomía o
vida propia. d) Que haya posibilidades de acceso a la
localidad. Esos cuatro factores son indispensables,
los que tienen que ser el soporte de cualquier elección geográfica, aunque sólo
estaremos en condiciones de delimitar una buena red de puntos como un buen
cuestionario al terminar la investigación, o, al menos, mientras ésta se lleva a
cabo. Antes de comenzar las encuestas en
Extremadura realicé una selección de 74 localidades distribuidas de la siguiente forma:
35 en la provincia de Cáceres, 36 en Badajoz y 3 en el norte de Andalucía. Pero ya desde
el primer momento fui consciente de los problemas que acarreaba tal selección, por lo que
hubo que buscar una alternativa[3]. Definitivamente, la red quedó integrada por
58 puntos (30 en Cáceres y 28 en Badajoz)[4]
y me ceñí exclusivamente al territorio administrativo extremeño. Otro aspecto que conviene aclarar es que
la selección no ha sido, salvo excepciones, inamovible. De hecho, en alguna ocasión, se
han producido desplazamientos sobre la primera elección por distintos motivos. Por
ejemplo, pensaba recoger, en el cuadrante noroccidental de la provincia de Cáceres, el
habla de Valverde del Fresno, pero debido a la intensa castellanización a la que se ha
visto sometido el pueblo, preferí realizar la encuesta en Eljas, núcleo bastante más
conservador que Valverde a causa de su geografía y número de habitantes. Los criterios que he seguido para
formalizar la red de puntos son los siguientes: 1.
Distribución geográfica. Sin duda es el
criterio más importante, ya que he pretendido que haya una distribución homogénea de
los puntos en el territorio, sin grandes acumulaciones que dificulten la cartografía ni
grandes áreas sin localidades de encuesta, excepto, como es lógico, en los despoblados
naturales[5]. 2.
Presencia de todos los partidos judiciales.
Administrativamente, Extremadura está dividida como el resto de España en
entidades políticas más reducidas: los partidos judiciales. Mi intención ha sido
investigar al menos una localidad de cada partido, lo que ha dado como resultado una
distribución de los núcleos regular desde el punto de vista geográfico. Este
procedimiento es el que ya se ha materializado en los trabajos de cartografía
lingüística dirigidos por Manuel Alvar[6]. 3.
Preferencia en el estudio de localidades rurales.
Las características del cuestionario hacían necesario el establecimiento de una red de
puntos de marcado carácter rural. Dentro de esta red se ha dado preferencia a los
núcleos más pequeños sobre los mayores. Así, he preferido para la selección
cartográfica Mesas de Ibor a Bohonal de Ibor, Villa del Rey a Brozas, o Cedillo a
Alburquerque. Pese a todo, he encuestado tres cabezas de partido judicial en la provincia
de Cáceres (Logrosán, Montánchez y Garrovillas) y dos en Badajoz (Herrera del Duque y
Olivenza). Otro criterio que también ha influido
en la determinación de la red ha sido la exclusión
de localidades de nueva creación, muy abundantes en el valle del Guadiana y en la
ribera del Tajo, que interesantes lingüísticamente desde otros puntos de
vista no pueden seleccionarse para un estudio de geografía lingüística[7]. No me ha preocupado el hecho de que
algunas localidades ya hayan sido investigadas en el ALPI o en el ALEP. La red coincide en
diez puntos con el primer atlas y en diecinueve con el segundo. En el caso del sur de
Badajoz, así como en la frontera pacense con Portugal, es prácticamente imposible no
coincidir con el ALEP, ya que los puntos tienen una situación estratégica. Las
localidades que he seleccionado como objeto de estudio, con el número que aparece en el
cartografiado, son las siguientes:
Además,
en el verano de 1992 hice nueve encuestas piloto en la zona sur de la provincia de
Cáceres. Los puntos que en aquella ocasión se entrevistaron fueron Santa Cruz de la
Sierra, Aldeacentenera, Plasenzuela, Benquerencia, Santa Ana, Alcuéscar, Montánchez,
Escurial y Madroñera[8]. También durante la realización
de las encuestas definitivas se han intercalado otras encuestas complementarias en
distintas localidades extremeñas. Esas localidades han sido las siguientes:
Pinofranqueado, Caminomorisco, Casas del Monte, Casar de Cáceres y Bohonal de Ibor, en la
provincia de Cáceres; y Magacela, en la de Badajoz. [1] Aunque hay lugares en los que se ha hecho, como en el Atlas Lingüístico de los Pirineos Orientales (ALPO). [2]
José Joaquín Montes Giraldo, Dialectología y Geografía Lingüística. Normas de
orientación, Bogotá, Instituto Caro y Cuervo, 1970, págs. 86-88. [3] Había zonas en las que sería imposible cartografiar los datos debido a la acumulación de puntos. [4] El hecho de que en Cáceres se hayan investigado más puntos que en Badajoz se debe al mayor número de municipios de la provincia alto-extremeña. Cáceres cuenta con 218 ayuntamientos, frente a los 162 que tiene Badajoz. [5] Aliseda (Cc 500) es un núcleo que debe estar presente en cualquier selección como consecuencia de su posición geográfica. [6]
Para la elaboración de la red de puntos del ALECMan, Pilar García Mouton y
Francisco Moreno Fernández han recurrido a otra entidad subprovincial denominada «área
de dominación» socio-económica y cultural o «comarca funcional» (Véase Pilar García
Moutón y Francisco Moreno Fernández, Proyecto de un atlas lingüístico y
etnográfico de Castilla-La Mancha (ALECMan), en Actas del Primer Congreso
Internacional de Historia de la Lengua Española, II, Madrid, Arco/Libros, 1988,
pág. 1164). [7] Los núcleos visitados más modernos son Cedillo (Cc 304) y Corte de Peleas (Ba 300), y ambos cuentan con más de 200 años de historia. [8] Posteriormente, ya en la selección definitiva de localidades, se repitieron las encuestas en Montánchez (Cc 502) y Escurial (Cc 604), con los mismos informantes, y en Madroñera (Cc 602), con uno distinto. |
© José Antonio González Salgado, 2005-2010 |